CorazónEn una ocasión un cliente mío me preguntó: ¿Pero cómo demonios tengo que tratar a mis clientes?

Y todavía me arrepiento de no haberle dicho lo que pensaba.

Porque lo que pienso es esto:

Enamórale y cuídale como si fuera la persona más importante de tu vida. ¡Porque realmente lo es!

No le hables sin escucharle. Escúchale primero, y después háblale de lo que le preocupa.

No te limites a oírle, ¡escúchale! Porque lo que él te diga es vital para ti.

Mírale constantemente a los ojos, porque los ojos son el espejo del alma, y tú deberías estar constantemente preocupado por lo que él siente en lo más profundo de su alma.

No le trates como a un cliente, sino como a un amigo, como a un ser humano, con sus necesidades, con sus problemas, con sus angustias, con sus preocupaciones. Y si tú eres capaz de satisfacerle alguna de esas necesidades tendras un amigo incondicional para toda la vida.

No te rompas la cabeza pensando qué puedes conseguir de él, sino qué debería él obtener de ti para sentirse feliz y satisfecho de vuestra relación.

Porque solo si él está satisfecho y feliz con vuestra relación volverá a ti una y otra vez para que sigas satisfaciendo sus necesidades.

Tu mayor preocupación no debería ser venderle nada, sino intentar que te vea como otro ser humano, ni más ni menos que él, sino otro más.

Y hacerle entender, sin decírselo con palabras, que tú también tienes tus problemas, tus necesidades, tus angustias, tus preocupaciones. Pero sin embargo, tienes la valentía de dejarlo todo a un lado cuando se trata de ayudarle. Porque para ti lo fundamental son sus problemas, y no los tuyos.

Y si consigues que tu cliente entienda, y sobre todo sienta, esta filosofía de vida que deberías desprender en todas tus actuaciones, habrás creado con él una relación que perdurá más allá del tiempo. Al igual que sucede con el amor de dos enamorados sinceros.

Dicho de otra forma más sensual: ¿te has preocupado alguna vez por averiguar dónde le gusta a tu cliente que le acaricies? ¿Cuáles son, comercialmente hablando, sus zonas erógenas?

2 comentarios para “Una historia de amor con nuestros clientes (2)”

  • Estimado Luis: me han encantado estas historias… usando como metáfora las relaciones sentimentales versus relaciones comerciales… muy interesante y muy didacticas… Saludos y un abrazo, Manuel Armas.

  • Querido Manuel: Me satisface que te gusten estos comentarios que estoy desarrollando sobre las similitudes entre las relaciones comerciales y las amorosas.
    Pero… siéntate y disfruta, porque todavía me quedan un montón por publicar.
    Un fuerte abrazo.

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