¿Cual es el mejor sitio para ligar? ¿En medio del bullicio de una manifestación o en un clima cálido y relajado, cómodo y tranquilo, con una suave música de fondo y delante de una copa?
Obviamente el segundo. Por eso, el profesional del ligue siempre elegiría un lugar de esas características para iniciar un acercamiento hacia la presa elegida. Donde él, o ella, estén tranquilos y relajados, y donde pueda apreciar todo lo que tenemos para ofrecerle.
Dice el refrán: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Y yo añadiría: “Lo sincero, si simple y claro, el doble de sincero”.
Así que no seas afectado, no presumas ni te engalanes con plumas de pavo real. Sé tu mismo, porque nadie se enamora de un maniquí que huele a falso.
En el mundo del Siglo XXI, en la Internet 2.0, nadie tiene mucho tiempo para dedicarte. Así que tendrás que enamorar a tus clientes en plan “flechazo” o no lo conseguirás, porque nadie te va a dedicar más allá de unos pocos segundos.

En contra de lo que muchas personas piensan, el amor tiene mucho más de “mental” que de “físico”.
El amor nace en la mente, se desarrolla como un deseo incontrolable y termina en una relación física (cuando es posible, claro) como una culminación de lo que nació en nuestra mente como una simple idea.
Y exactamente lo mismo pasa con las relaciones comerciales. Todo nace en nuestra mente, la idea de intentar conseguir ese cliente, el deseo que se incrementa cuanto más sabemos de él, los primeros contactos, cada vez más cálidos, y si todo va bien, el éxtasis de una relación íntima y duradera.
En una ocasión un cliente mío me preguntó: ¿Pero cómo demonios tengo que tratar a mis clientes?
Y todavía me arrepiento de no haberle dicho lo que pensaba.
Porque lo que pienso es esto:
“Enamórale y cuídale como si fuera la persona más importante de tu vida. ¡Porque realmente lo es!
No le hables sin escucharle. Escúchale primero, y después háblale de lo que le preocupa.
No te limites a oírle, ¡escúchale! Porque lo que él te diga es vital para ti.
Siempre he defendido la idea de que la relación con nuestros clientes potenciales en Internet es similar a una historia de amor.
El internauta nos encuentra (llega a nuestra web) por casualidad. Curiosea saltando de página en página (nos observa mirándonos de lejos) sin detenerse excesivamente, sin profundizar, y si le hemos gustado se promete volver algún día por allí pensando en encontrarnos de nuevo.
A pesar de la fiebre que se ha desatado por estar presente en Internet y de los ríos de tinta que esta fiebre ha provocado, poco se ha escrito acerca de la evaluación de sitios web. Si bien es cierto que han aparecido muchos rankings y otras clasificaciones de sitios “vistosos”, no es ese tipo de evaluación al que nos referimos.
Por eso te presentamos un sencillo método de evaluación de sitios web en el que tienen cabida aspectos importantes más allá de la simple apariencia.
Cinco conceptos cuyos nombres comienzan con la “I” de Internet.

Branding es una palabra que está de moda en Internet, aunque su utilización no siempre es todo lo adecuada que debiera. El significado real de branding es crear imagen de marca, o dicho de otra forma, presentar un único mensaje sobre la empresa, sus productos o sus servicios.
En la era anterior a Internet, el branding requería la integración de la publicidad, el servicio a clientes, la promoción, las relaciones públicas, el marketing directo, mailings, descuentos, esponsorización, el boca a boca y otras mil formas de comunicación.
¡Enhorabuena! Después de muchos esfuerzos, quebraderos de cabeza y una cierta inversión, ya tienes tu web on-line.
Sin embargo, tengo una mala noticia para ti. Si pensabas que ahora podías descansar y hacer eso que nos cuentan los “vendedores de humo” que tanto abundan por la red: echarte a dormir porque, según ellos, “en Internet se gana el dinero durmiendo”, estás muy equivocado.
Porque ahora empieza la etapa más dura, en la que tienes que trabajar denodadamente para conseguir un flujo constante de visitantes cualificados para tu web.
Pero hoy no quiero hablarte del tráfico, sino de lo que significa ese tráfico, es decir: del análisis del comportamiento de tus visitantes en tu web.
Por muy dura que sea la travesía del desierto, siempre es posible para el caminante que tiene fe encontrar un oasis a la sombra de una acogedora palmera.
Y el simil poético viene a colación de la esperanzadora noticia que hemos conocido, revelada por “El estudio del Comercio Electrónico en España” realizado por el Strategic Research Center del EAE Business School.
La noticia en cuestión dice que durante el año 2009 (en plena crisis económica, no lo olvidemos) el 57,5% de las compras de Comercio Electrónico que se efectuaran en España estuvieron relacionadas con el sector del Turismo. Principalmente, con billetes de aviación y reservas en establecimientos hoteleros.
¿Y todavía hay muchos hoteleros que dicen que no es rentable comercializar sus plazas a través de Internet? No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Así como en la anterior entrada comenté las herramientas gratuitas que Google pone a nuestra disposición, algunas ellas de autentica utilidad, hoy nos toca hablar de herramientas de pago.
Y la principal de ellas es la de Pago Por Clic (PPC), más conocida como Google AdWords o “enlaces patrocinados“.

